No desprecies al eco como compañero de piso, de vez en cuando puede traerte sonidos que deseas oír, espejismos narcóticos. Todas esas voces, que crees oír pero no están, y que no te dejan concentrarte en ninguna actividad concreta.
Un solitario que deseas que no salga -no estando sola-, comida para dos, una polilla que coloniza la lámpara.
Todo lo que me rodea te echa de menos. Así como cada una de mis células.
Sigo un camino sin baldosas amarillas ni migas de pan.
lunes, 6 de septiembre de 2010
ECOS
sábado, 4 de septiembre de 2010
JE NE SAIS PAS

Agosto, guía de viaje. Viajes a través de los cinco sentidos, a través de ti. El mundo no es lo que parece, y los lugares son solo lugares. El mejor viaje sucedió de una habitación a otra, a lo largo de los días.
Atrapada en esta burbuja hoy me abandono, me arrastran ensoñaciones y una lista de reproducción en modo aleatorio, tu presencia implícita en ambos medios de escape.
Duermo con Agosto guardado en la mesilla.
miércoles, 23 de junio de 2010
Fiebre del martes noche

Muchas noches me dedico a pensar cómo esta cama de noventa que ahora ocupo yo sola albergó sin dificultad a dos personas. Conclusión: uno más uno no es igual a dos. No en este caso.
Y desde que me di cuenta de ello me sobra espacio entre las sábanas, un hueco en el que cuelga un cartel de Reservado.
You give me fever, when you kiss me, fever when you hold me tight. Fever...
martes, 15 de junio de 2010
La cuenta de nunca acabar
No se ofrecen muchas ocasiones en las que estar segura de algo. Yo tuve suerte. Conté uno, dos, tres... así hasta trescientos sesenta y cinco. Y quizá a los cien ya estuve segura. El tiempo es enemigo y aliado a la vez, tú has dejado de medirlo en ceniceros llenos y yo en botellines vacíos y las que más cuentan son las horas compartidas.
No era el tiempo como tal lo que le agobiaba, sino su paso. Agobio, quizá una palabra demasiado grande, ya que en realidad apenas había nada en el mundo que la agobiase. Vivía con una parsimonia digna de admirar, pero aún así los días se le pasaban como suspiros.
tal vez por eso le costara tanto situar cronológicamente cualquier acontecimiento, incluso los relativos a su propia vida. No soportaba el tic-tac de los relojes, decía que era por el ruido, pero siempre sospeché que lo que le molestaba realmente era el constante recordatorio del transcurso del tiempo. Tic, ya ha pasado un segundo; tac, y otro más. Tic...
Se rebelaba a cumplir años pese a su juventud, y trasnochaba continuamente intentando ganarle horas al día, aunque al final siempre terminaba abdicando y yéndose a dormir, perdiendo con ello parte de la mañana. Las fechas eran sentencias, porque no hacían mas que acentuar el paso del tan odiado tiempo, hasta que poco a poco esas sentencias se convirtieron en regalos.
No importan los días que pasen las horas...
Seguiré sumando hasta perder la cuenta.
lunes, 24 de mayo de 2010
DON'T ASK AGAIN

LAS ACTUALIZACIONES ESTÁN LISTAS PARA INSTALARSE. ¿QUÉ DESEA HACER?
/INSTALAR AHORA/ /RECORDÁRMELO MAS TARDE/ /NO VOLVER A PREGUNTAR/
Muchas veces me parece que esa es una de las pocas decisiones que puedo tomar sobre mi vida. El resto, las cosas importantes, suceden porque sí. Las personas imprescindibles, simplemente aparecen. Y el control que tengo sobre esas situaciones, es nulo.
La vida no es, por tanto, una partida de ajedrez, donde solo importan nuestras elecciones, sino más bien una de parchís, mucho más colorida e inesperada, dependiente en gran medida del azar.
Podemos mirar doscientas veces el tablero y no ver la jugada evidente que nos hará contar veinte, pero esque todo, absolutamente todo en la vida, depende de la perspectiva.
- Lo tenía todo tan claro... ¿y ahora qué? ¿Porqué de pronto no sé nada otra vez?
- Se lo preguntas a alguien que duda cada día de estar haciendo lo correcto o no, pero al final todo depende de cómo lo mires. ¿Vas a estar mejor si acabas con todo?
- No.
- Entonces no hay ninguna decisión que tomar.
lunes, 10 de mayo de 2010
Duende del Sur
En cuanto paso Despeñaperros las nubes son más oscuras y las palabras más largas, los olivos se convierten en guardias civiles, y lo que allí fumaba para reír ahora lo fumo para no pensar.
Ay duende del Sur…
sábado, 6 de marzo de 2010
NOCHES SIN DORMIR
La Naturaleza nos había regalado la perfecta compenetración de nuestros cuerpos, pese a la ausencia de esa complementariedad biológica de la que gozan las relaciones hombre-mujer. Tu espalda formada a propósito para que yo descanse en ella mi mejilla, jugando con la química de nuestras pieles que se reclamaban mutuamente con la poética de las reacciones intermoleculares. Además tu cintura tiene el diámetro exacto para que mis brazos la rodeen, abrigando mis manos al calor de una posición estratégica dentro del tablero de ajedrez que es tu cuerpo, donde mantenemos perennes pulsos, cada una mueve pieza en jugadas cuya continuación creemos conocer pero que en asaltos de apasionada genialidad nos termina sorprendiendo, llegando a un nivel de incertidumbre en el que lo único conocido es el final.
Tu cuello delimitando una curva perfecta sobre la almohada, donde mi brazo encaja cómodamente, y las piernas entrelazadas como ramas tras una tormenta, nos configuran en la oscuridad como dos siluetas macladas y estáticas, con esa quietud de quienes no necesitan decirse nada, porque son conscientes de sus recíprocas e intensas miradas, pese a no verse los ojos en la ausencia de luz.
Y solo el deseo de delinear tu contorno con mis besos, de que me retires el pelo con esa suavidad casi ingrávida, de que me roces tan delicadamente que se densifique el aire, de sentir tu peso sobre mi y tu respiración susurrada en mi oído.
Despierto de la ensoñación que me ha trasladado al mundo de lo sensitivo y me descubro ahuecando un cojín en un desolador intento por ocupar el espacio que te corresponde a ti, un vacío de antimateria ridículamente solucionado mediante el abrazo a una almohada con pretensiones humanoides. Ojala los días aceleren su paso hasta que recupere tu calidez entre las sábanas, y pueda abandonar el recurrente pensamiento de que te echo de menos.
martes, 16 de febrero de 2010
TROPIEZOS
A menudo la vida nos alecciona con el azote de la ironía, y aquello de lo que renegamos a veces se convierte en el pan nuestro de cada día, y las palabras “de esta agua no beberé” quedan vetadas para siempre. Quizá sea una lección que debería haber aprendido cada una de las veces que desperté pasado el mediodía con la cabeza cargada pensando “se acabó salir por una temporada”, y terminé doce horas después bailando enloquecida cualquier tema de estribillo pegadizo, el deja vu de toda mi vida. Pero si hay algo q nos caracteriza es eso de tropezar más de una vez en la misma piedra; tropezar, caer, rodar, levantarnos y volver a tropezar. Y tan contentos.
jueves, 26 de noviembre de 2009
¡CLICK!
Es el sonido que oyes todas aquellas veces en la vida que algo se acopla a la perfección. Como cuando pones las pilas al mando a distancia, o montas un mueble de Ikea.
¡Click!, y puedes cambiar de canal desde el sofá que tú mismo has fabricado.
¡Click! es la onomatopeya de la felicidad, el “todoencaja”, pequeño sonido que promete grandes resultados tras un nimio esfuerzo. Porque ¡click! es fácil, está creado para serlo, solo hay que seguir unas instrucciones que el propio sentido común ya te ha marcado como “meta el enchufe en los dos agujeritos de la pared” y… ¡click! Ya funciona tu secador. Era tan obvio…
Y cuando la cosa se pone seria ¡click! es un símbolo, es lo que retumba en mi cabeza cuando todo funciona. De pronto suena y sé que voy por buen camino. No hace mucho oí un ¡click! metafórico, aunque no soy capaz de dilucidar cuándo fue exactamente, ni porqué sonó. Lo único que tengo claro es que hay dos piezas que han encajado, y que de momento van a seguir así.
Tú… ¡click!
jueves, 5 de noviembre de 2009
SEVILLA
Parecía increíble todo lo que aprendió de ella viéndola dormir. Aprendió coordenada a coordenada cada uno de sus rasgos, memorizó las proporciones exactas de su cuerpo, fijó en su memoria gesto a gesto, suspiros y texturas de aquel personaje que odiaba el olor a tierra mojada y al que los puntos suspensivos entristecían.
Color especial… Color de ojos verdes, de beso imprevisto e improvisado, de abrazo a medianoche, de cerveza aliñada con nutritivo humo, de sonrisa entre caricias, de umbrío jardín al resguardo del (su) calor, de fingidos enfados como reclamo de atención, de conversación trasnochada, de piel desnuda, de sentimientos encontrados, de hasta pronto o no tan pronto.
Quizá cuando mi calor se haya ido de tus sabanas y mi olor de tu ropa te olvidaras un poco de mi, y el sabor de mis besos ya no será para ti un pensamiento recurrente.
Quizá cuando el viento sople de otro lado mi nombre se vuele de tus labios y termine en cualquier alcantarilla, y las miradas que eran para mi se desvíen hacía cualquier otro lugar.
Quizá cuando llueva se borren las huellas que dejé en tu piel, y unas nuevas manos vengan a moldearte, si las nubes vacías llegan a mi sabré de mi pérdida.
Una vez más una película cuyo final se desconoce, la sal de la vida, la incertidumbre de nuevo.