martes, 9 de diciembre de 2008

DISTANCIA

Rompo el tiempo con pensamientos que hablan de ti,

abrazo el silencio,

y solo respiro recuerdos.


Volvimos a separarnos,

y viajé al otoño,

a este clima de tristeza

en el que todos los días son lluviosos.


Aprendí a tocarte aún en tu ausencia,

descubrí el mirarte en la distancia,

y aquella penumbra de la que me hablaste,

es donde vivo ahora, donde tú no estás.


Y sentirme sola, caminar a oscuras,

esperar que pasen las horas

para oír tu voz.


Pagaré el precio por tenerte y por ser tuya;

por cada encuentro una despedida,

por cada beso un adiós.

El “te quiero” me costará la vida.


¿Quién fuiste y quién serás?

Qué importa, todas las respuestas son la misma: siempre mía.


Me dejé el olor en tus sábanas

mientras leía tu piel con la mía,

memorizándote en mis manos.


La vida pasa,

como una sustracción de tiempo del global de mis días,

hasta llegar a verte.

Resto sin cesar los momentos que me quedan,

para acariciarnos sin fin.

Qué mentira, sin fin.

martes, 25 de noviembre de 2008

FELICIDAD

De pronto tú,
en este caminar sin rumbo,
en este alma descentrada,
en este vivir sin esperanza.

Tú,
regalándome ingravidez,
sazonada con tus caricias,
cocinada al calor de tu cuerpo.

Proclamas oscuridad, pese a ser pura luz,
clarividencia en la senda que recorría a ciegas.
Me hablas de caos en el lenguaje del orden,
me hablas de amor con tu mirada,
apostada frente a mis ojos,
buscándoles el color,
aunque el color esté en mis mejillas,
deseando que pintes tus labios con él.

Despierto y sigo soñando,
sonrío para respirar,
te imagino a mi lado para que el mundo se pare.

Bendigo aquella noche, con su día,
cuando comprendí quien eras,
simplemente tú, simplemente.

Probé el alcohol de tus labios, y la felicidad.
Te escondes en la penumbra, pese a ser resplandor.
Eres metáfora del batir de alas y del nacer de las flores,
tu boca es una aliteración de besos,
tus sentidos son la intensidad de los colores,
tus palabras son mis palabras.

Has hecho tuyo mi tiempo, y mi espacio,
mi pequeño universo subyace bajo tu tacto,
dulce analgésico para los días en la distancia.

Trazo líneas mientras las horas se suceden,
mientras el amanecer se aproxima amenazador,
y tu luz deja de ser la única que me alumbra.
Dibujo, voy llenando el papel antes blanco,
como tú llenas los espacios vacíos de mis intrincados pensamientos,
voraces de tu presencia.
Solo me falta tu despedida interminable
para que esta noche sin fin te pertenezca del todo,
como yo te pertenezco.

sábado, 15 de noviembre de 2008

PREMONICIÓN

Llegué, te vi, me miraste,
y ya nos conocíamos.
Sueño premonitorio,
destino inamovible,
encuentro obligatorio.
El recorrido del asfalto charro nos llevó lejos, muy lejos,
más allá de lo imaginable.
Entre tu boca y la mía, solo el licor.
Ahora regreso del exilio de tu sofá,
deseando una palabra más,
un minuto más.

viernes, 31 de octubre de 2008

RAYUELA

Caí en Rayuela por saber quién eras, y me asaltó la duda sobre si serías la Maga, Oliveira, o la pura intensidad de las palabras.
Salto de una piedra a otra, no demasiado ágil, pues en todas tropiezo. ¿Tú qué serás, piedra o camino?

Saboreo el antes de antes de ayer igual que saboreé tu piel de aire del Sur. Me borraste el gusto a menta y los lunes rotos, y nombres, y recuerdos.
Qué juego más extraño, éste de vivir, qué fortuito. Es tan inmensa la belleza de lo aleatorio… ¡y qué injusto! Todo lo que tuve que dejar atrás para llegar a este apeadero, que me descansa el alma y las lágrimas.

“La felicidad no existe”-dijiste- “solo los momentos felices”. Y otras muchas cosas que se prendieron en mí y que endulzan mis miradas al vacío.

Sé el final de esta historia. Rayuela llegará a su fin, como la última noche. Y habrá algo especial que me unirá a ella, como ese extraño hilo de coincidencias e ideologías que me unieron a ti. Quizá la falta de proximidad propicie la ausencia de la amistad que nos mereceríamos.

Alcohol e infinito. ¿Quién insuflará a mis pulmones el aire opiáceo del amor, si no eres tú? ¿si no es cualquiera? Todos los días me enamoro, pues nunca sé cuándo será la próxima ocasión. Tú fuiste mi amor un viernes, mi amiga un sábado, y el domingo solo fuiste Rayuela.

domingo, 19 de octubre de 2008

OLVIDO

Incandescente, sobrevive al transcurrir del tiempo.

Conseguí alejarme años luz aunque, sin saberlo, lo único que hacía era dejarme llevar por esta órbita elíptica que ha terminado devolviéndome a ti.

La ingravidez me aplasta, floto sin sentido y con sentir, me balanceo entre fugaces deseos que brevemente me distraen de la realidad.

A solas de nuevo, en el inmutable espacio, pretendo encontrar un planeta en el que posar mis pies, busco una atmósfera que por fin me permita respirar.

Qué banalidad, respirar, pudiendo compartir un minuto con tus ojos, y tomar aire directamente de tu boca. ¿Qué magia me imprimiste con tus besos, que hoy ocupan la plenitud de mis ideas?

Recuerdos, nos empeñamos en recogerlos a lo largo de nuestra vida, aquejados por un síndrome de Diógenes afectivo. Es un método para poder sobrevivir en las épocas de carestía, para poseer una fuente de energía inagotable, una vida paralela en nuestra memoria. Padecemos y disfrutamos miles de situaciones, y cuando las circunstancias cambian, seguimos pasando la misma película una y otra vez en nuestras cabezas, degustándola lentamente.

Un amigo que se va, un amor, un encuentro fortuito. Todo nos deja indelebles marcas algunas visibles, otras no tanto. Siempre he considerado mi abundancia de recuerdos una virtud, aunque últimamente me planteo qué son, ¿recuerdos o residuos?

Noches repletas, amaneceres vacíos, igual que siempre, ya que el cambio no fue tal. Absorta, saboreando el sinsabor, asumiendo la salazón sobre la piel abierta, manteniendo la cordura en la interminable espera. No quiero ser anécdota, ni capítulo cerrado; quiero ser yo, y ser para ti.

Dice el tango aquel que el mejor amante es el olvido, pero supongo que el tango no es mi credo, pues no hay mejor amante que tus fecundas palabras.

lunes, 29 de septiembre de 2008

MIEDO

El miedo apaga miradas y arranca sueños, frena los grandes impulsos, y nos hace débiles ante nosotros mismos y ante el mundo en general. Todos somos hijos del mismo miedo.
Siempre llenos de temores. Si bien el miedo es un ingrediente más de este mejunje al que llamamos vida deberíamos acostumbrarnos a él y restarle importancia, pero no lo hacemos. Por cada logro alcanzado conseguimos también una porción de sombrío miedo, nos dejamos llevar por ese canto de sirena que nos atrae a las profundidades, nos sentimos intimidados ante ese feroz guerrero casi imbatible.
No es el amor no correspondido lo que nos arrastra a la cuneta, es el temor a sufrir el que lo hace, nos retiene en una cárcel de juicios contradictorios, de valoraciones sin sentido. Miedo a sentir, y cuando se siente, miedo a dejar de hacerlo. Miedo a actuar, a equivocarnos. El miedo alimenta nuestras inseguridades, y viceversa. Es un círculo vicioso del que solo algunos escapan, solo los más fuertes, los que asumen que es más sano errar que no hacer nada, los que no aceptan la parálisis como plan definitivo, aquellos que no permiten a Fobo ser un parásito de la moral.

martes, 9 de septiembre de 2008

CELOS

Sé que la espera es mi camino, y que la paciencia es la virtud que necesito,
pero el conocimiento no es razón suficiente para que mi corazón responda a esas exigencias.

No quiero más que verte, y los días se me hacen largos hasta que lo consigo, aunque observarte mirando a otros ojos me queme, aunque me abrase contemplar tu mano sobre un brazo ajeno.

Y aún así sigo buscando lo mismo, que tus minutos sean los míos, que tus palabras sean para mis oídos, que tu mirada termine reclamándome, que tu sabor vuelva a mis labios.

Fumo y bebo, solo como acto reflejo ante la casi indiferencia, escucho tus palabras esperando que me nombren indirectamente, entresacando conclusiones dónde no las hay, buscando fehacientemente algo reconfortante que termine de alegrar mis horas.

Me das la mano y te siento, tus dedos entrelazados con los míos, mi mirada clavada en tu nuca, mis caricias buscándote entre canciones.

Me siento indefensa, vulnerable, sé lo que debería hacer, y conozco nuestro acuerdo, pero no hay palabras que me sirvan de aliento, solo momentos contigo.

No te vayas nunca, porque mi aire se irá a la vez; no te alejes, pues la distancia se hará dolor; no sueltes mi mano, o caeré de nuevo.

Si los celos me consumen, que lo hagan, pero no dejaré de pasar mi tiempo a tu lado, no abandonaré el compartir ni un solo segundo, ni olvidaré que lo que siento me hace débil pero feliz, a veces.

lunes, 8 de septiembre de 2008

INDECISIONES

Caprichoso destino, que unió nuestras sendas cuando yo más lo necesitaba, y de ser un simple número te convirtió en un deseo.

Llegó la noche sin prisas, en la que todo fue demasiado rápido. Tu indecisión chocó con mi seguridad, si bien el entusiasmo fue compartido.

¿Cuándo todo se transformó en drama? ¿Y cómo luego dejó de serlo? Llenamos la noche de contradicciones, negando con palabras, afirmando con besos.

Tu sabor a menta, un estigma en mi saliva; el olor de tu piel, un recuerdo para siempre; tu tacto, imborrable.

Pese al drástico cambio todo sigue igual, no ha habido avance ni retroceso, solo lágrimas y abrazos, susurros en la oscuridad, silencio a la luz del día.

Llega un momento en que tantas emociones me nublan, y ya no sé lo que siento, igual que hay otros que tienen tanto donde elegir que nunca llegan a decidirse por nada. Así es el exceso, desconcertante. Te aleja de la absoluta realidad para sumergirte en un mundo de dudas.

¿Dónde está el límite? ¿Cuánto tiempo soportaremos la ausencia de normas? No hay respuesta a nada, son demasiadas preguntas en muy poco tiempo, demasiado desconcierto para esta espectadora acostumbrada a serlo. Tiempo al tiempo.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

INCERTIDUMBRE

Tantas veces me he lanzado a la aventura que esta vez simplemente pensé, ¿por qué no? Y me agarré a la incertidumbre como si de mi única posesión se tratase, quizá lo fuera. Aquello que parecía seguro se había convertido en una locura y me había causado demasiados males, así que pensé que en este mundo al revés podía resultar mucho más sano romper con lo habitual y caminar hacia lo desconocido. Gran decisión.

Heisenberg en su principio de incertidumbre afirmó que es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula y, ¿no es eso la vida? ¿acaso no es imposible controlar todas las variables que nos afectan? O mejor aún, ¿no es casi siempre imposible controlar alguna de ellas?

Los días pasan, y nos dedicamos uno tras otro a hacer las mismas cosas, nos programamos y organizamos, aunque sepamos que no cumpliremos con nuestros planes tan estrictamente como nos hemos propuesto. Hacemos reglas para romperlas, y horarios para incumplirlos. Trazamos el guión de nuestras vidas en una monotonía absoluta, pero es justo lo que nos saca de ella aquello que recordamos en épocas posteriores porque, a fin de cuentas, ¿quién quiere días gemelos, ni amaneceres iguales?

Más allá de nuestros planes y proyectos está lo imprevisto, como el refranero popular muy sabiamente refleja: el hombre propone y Dios, o quien sea (esto lo añado yo), dispone. Buscamos seguridad en rutinas y costumbres, y nuestra propia naturaleza y el acontecer de la vida nos alejan de ambas, negándonos la comodidad que da el aburrimiento y la premeditación. Gracias a Dios, o a quien sea, solo nos queda la incertidumbre.

domingo, 15 de junio de 2008

AMOR

Un día despiertas dándote cuenta de que te has convertido en la clase de persona que sube caminando las escaleras mecánicas del metro, dejando a un lado a la inmensa hilera de gente que soporta el ascenso inerte, contando los azulejos de la pared, y te preguntas insistentemente quién eras antes, porqué durante 20 años has sido diferente, o porqué eres diferente ahora, y que te ha hecho cambiar tan drásticamente cuando lo cierto es que el cambio, aunque brusco en una primera impresión, ha sido en realidad un lento paseo por tu subconsciente, un profundo viaje en el que has intentado conocer lo más oculto de ti mismo.

Te analizas una y otra vez, intentando encontrar un porqué, o al menos un cómo. Y de una forma traumáticamente sencilla, todas las respuestas se resumen en una persona. La miras, y la ves transparente en un sentido metafísico. Adiós a Darwin, a la teoría de la evolución, y a todas las teorías que asumen el hecho de que la reproducción es a lo que el ser humano está avocado, porque es mentira. No estamos en el mundo para procrear, sino para amar. Que no se puede elegir a quién se ama es un tópico cierto, shakespiriano o hollywoodiense, o ambos a la vez, pero totalmente cierto. El amor es el final de esta historia, el amor con mayúsculas, cómo decía Tolouse Lautrec en Moulin Rouge, “todo lo que necesitas es amor”, “all you need is love” reiteraba el protagonista emulando a los Beatles. El alma es al cuerpo lo que el amor es al mundo, es una regla de tres sencilla, pero que olvidamos a menudo. Nos dejamos guiar por elementos mucho más banales y primarios, dejamos pasar oportunidades, nos vendamos los ojos constantemente. Pero sin más, un día te encuentras con alguien que irradia esa energía y enciende tu radar, y no importa quién sea, porque hace que subas caminando las escaleras del metro, te da un objetivo, algo distinto a contar los azulejos de la pared mientras ves como otros suben caminando a tu lado. Despiertas, no solo a un nuevo día, sino a la vida de verdad.

No siempre esta historia tiene un final feliz, en muchas ocasiones esa energía que acciona tu mecanismo no iba dirigida a ti, y después de subir todas las escaleras del metro caes a las vías de nuevo, sin aliento para levantarte y recuperarte del rechazo. Destrozas los discos de los Beatles, odias a todo el mundo para compensar el querer tanto a una sola persona, y te sumerges en la autocompasión obsesiva, o en algún otro mundo solo explorado por la perversa mente de Freud.

Cuando la tormenta pasa, solo recuerdas haber amado, y no te importa quién eras antes, quién eres ahora, ni tampoco importan el porqué o el cómo. Solo hay una cosa evidente, all you need is love.