Qué triste es cuando llega la hora de ir a dormir, y tenemos que decir hasta mañana, con todo el sueño, la obligación y el pesar.
Pasarán unas horas en las cuales navegaremos por el éter de los sueños, donde nos veremos o no, y despertaremos con la prisa de hablarnos, de notificar nuestra renovada existencia.
Podría ser una bonita metáfora del ahora. El ahora en el que intento mantener la mente fría, y vacía, pero algún pensamiento rebelde se escapa y resuena en mi interior creando un eco que dice tu nombre.



